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Las manoplas Wunderlich a prueba | por Mc Bauman

       

Las manoplas Wunderlich a prueba | por Mc Bauman

Pocas piezas tiene una moto tan antiestéticas como prácticas como las manoplas de invierno. Hasta la fecha había evitado utilizarlas a pesar de hacer muchos fríos kilómetros como la vez que fui a los Alpes en febrero o a Finlandia a finales de octubre y tantos otros cada invierno tras invierno.

Pero este año decidí utilizarlas para acudir a La Leyenda Continúa, primero, y a Elefantentreffen, después.
El primer intento fue con las manoplas Kappa KS603, universales para cualquier modelo de moto. Buen precio, bien terminadas, apariencia de ser muy calentitas, recogidas y discretas. Pero difíciles de poner en mi BMW R 1200 GS Adventure LC y una vez colocadas el acceso a algunos botones del manillar no es precisamente cómoda.

manoplas elefantes

El segundo intento fue con las manoplas Safe de Wunderlich. Se trata de unas manoplas ostensiblemente más caras, muy bien terminadas, más grandes que las anteriores y en un color muy poco discreto pero muy interesante para cuando la climatología se pone fea.
Se colocan en el manillar en menos de un minuto, sin quitar el protector de puños, por supuesto. Tienen un hueco para abrazar el retrovisor que después se cierra con un velcro y finaliza con un cordón (que se sujeta por dentro de la manopla con un clip y no molesta nada) y un tirador más allá de los depósitos de líquido de freno y embrague.
Precisamente ese hueco para el retrovisor es uno de los puntos flojos de estas manoplas. No se puede cerrar para dejarlo totalmente tapado y, aunque no es demasiado, algo de aire entra, claro. Además, el velcro se cierra en contradirección, algo que no consigo entender puesto que quedaría mucho más seguro si se hiciera al revés y si fuera un poco más grande. En los 5000 kilómetros que ha durado la prueba se ha abierto un par de veces, que me parecen pocas, pero podría ser ninguna si se hiciera al revés.
Una vez en marcha, es muy fácil meter las manos por los generosos huecos. Accionar los botones es muy fácil y se agradece el panel transparente que permite comprobar sobre qué botón estamos actuando. Únicamente se llega con un poco de dificultad al botón de las antinieblas, pero es perdonable porque tampoco se utiliza continuamente. Es curioso que cuando uno no lleva manoplas no necesita mirar los botones, pero cuando se ponen, sí.
El material, cordura impermeable, no tiene borrego como otras manoplas y por lo tanto es un poco más frío que aquellas. Cuando hacía frío de verdad (las he llegado a usar con -6º) hay que ponerse guantes de invierno, pero pocas veces he usado los puños calefactables más allá de la posición intermedia.

Respecto al material reflectante (también hay un modelo totalmente negro) hay que reconocer que es práctico en condiciones de poca luz. Me encantaron especialmente cuando paré a hacer unas fotografías en mitad de una tormenta de nieve. Se veía la moto con total claridad y eso es, sin duda, seguridad.

Concluyendo, son unas manoplas estupendas, bien terminadas, fáciles de poner y quitar, cómodas, impermeables y lo suficientemente calentitas.

No será la última tormenta en la que las vea cuando pare a hacer alguna foto de mi moto.

concentracion motos elefantes

Publicado el 6/2/2019 en Pruebas y Comparativas

       

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